Saber comunicar: más que hablar, es conectar.
- psipatriciaplata
- hace 5 horas
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Nos comunicamos todo el tiempo. Con palabras, con gestos, con miradas, con silencios. A veces creemos que comunicarnos es simplemente “decir lo que pensamos”, pero en realidad es mucho más que eso: es la forma en que nos relacionamos con los demás.
Aprender a comunicarnos mejor puede cambiar nuestras relaciones, tanto en casa como en el trabajo y con amigos.

No es solo lo que dices, sino cómo lo dices.
La comunicación verbal incluye las palabras, pero también el tono de voz y la intención. Un mismo mensaje puede sentirse muy diferente dependiendo de cómo lo digamos.
No es igual decir:
“¿Qué quieres?” que
“¿Qué necesitas?”
Pequeños cambios hacen grandes diferencias.

Tres hábitos simples que mejoran cualquier conversación
1. Buenos modales Decir “por favor” y “gracias” no es formalidad anticuada. Es reconocer al otro. Es decir: te veo, te respeto.
2. Dar cumplidos sinceros. Reconocer algo bueno en alguien fortalece el vínculo. A todos nos gusta sentirnos valorados.
3. Saber pedir perdón Decir “lo siento” puede ser difícil, pero también es liberador. Las disculpas sinceras reparan y bajan la tensión.

Escuchar también es comunicar
A veces pensamos que escuchar es simplemente guardar silencio. Pero escuchar de verdad implica:
Mirar a la persona.
No interrumpir.
No estar preparando nuestra respuesta mientras el otro habla.
Hacer preguntas para entender mejor.
Cuando alguien se siente escuchado, se siente importante.

Lo que tu cuerpo dice (aunque tú no hables).
Nuestro cuerpo habla todo el tiempo.
Una sonrisa abre puertas.
Brazos cruzados pueden cerrar la conversación.
Evitar la mirada puede mostrar incomodidad.
Moverse con nerviosismo puede reflejar tensión.
Muchas veces el mensaje más fuerte no está en las palabras, sino en la actitud.
La buena noticia: se puede aprender
Nadie nace sabiendo comunicarse perfectamente. Es algo que se aprende y se practica.
Pequeños cambios generan grandes resultados:
Mirar a los ojos.
Bajar el tono cuando estamos molestos.
Preguntar en vez de asumir.
Elegir palabras que construyan, no que lastimen.

Para pensar…
Las buenas palabras no cuestan nada, pero pueden cambiar un día, una relación o incluso una historia completa.
Comunicar mejor no es ganar discusiones. Es cuidar los vínculos.



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